España – Navarra

Verano 2012.

Como hacia mucho calor en Cataluña, este año escogimos Navarra para pasar unos dias de vacaciones, por dos motivos:

  • El primero es que queriamos estar "fresquitos".
  • El segundo es que llegó a nuestro conocimiento, a través de una página web, la existencia de la Ruta de los Castillos y fortalezas Navarras.
El primer objetivo no se cumplió en absoluto. Pillamos la semana más cálida del año en toda España, y también en Navarra. Afortunadamente, si pudimos cumplir casi integramente, el segundo objetivo: ver los castillos de Navarra. Ahí va una pequeña reseña.
De la anteriormente citada pàgina web, la de Turismo de Navarra, obtuvimos de cada castillo, la información que reproducimos a continuación, complementandola con algunas de las fotografias que obtuvimos en nuestro recorrido por tierras navarras, precedidas por la miniatura de un mapa, extraido también de dicha página:

La Ruta de los Castillos y Fortalezas recorre Navarra de Norte a Sur para recordar y conocer su Historia.


Navarra llegó a tener cien castillos en la época medieval. Algunos fueron erigidos en los siglos IX y X para defender el reino de las incursiones musulmanas y más tarde todos ellos sirvieron de defensa frente a los reinos vecinos. En cada uno el rey ponía un alcaide, que según el fuero tenía el deber de defenderlo hasta la muerte. Las guerras con Castilla en 1378, 1429 y 1460 y las luchas entre agramonteses y beamonteses causaron la ruina de algunos castillos, mientras otros eran cedidos a los nobles en señorío. Tras la conquista del reino en 1512, Fernando el Católico hizo derribar los más importantes, para prevenir posibles levantamientos.

En 1516 el cardenal Cisneros, regente de Castilla, ordenó nuevas demoliciones y Carlos V en 1521, tras la intentona franco-agramontesa de recuperar el trono de los Albret, mandó derruir los pocos que quedaban. Solo se salvaron los que habían pasado a poder de linajes poderosos, como los Beaumont o los Peralta. Algunos, como el de Javier, fueron simplemente despojados de sus elementos defensivos, otros fueron derribados y sus ruinas acabaron siendo canteras gratuitas, de las que se sacaba la piedra para construir casas o reedificar iglesias.

Hoy en día mediante esta Ruta Turística, además del magnífico alcázar de Olite, al recorrer Navarra podremos visitar restos de castillos, palacios fortificados, casa fuertes, torres de linaje y recintos amurallados que han sobrevivido al paso del tiempo y que nos dan una idea de la historia del Viejo Reyno.


Itinerario I: Zona de los Pirineos

El recorrido comienza con el castillo de Amaiur-Maya, que ya existía a finales del siglo XII. En 1389 se reparó la gran torre, que estaba rodeada de un recinto con cinco torretas. Tras la conquista de Navarra, en la intentona legitimista de 1521, fue tomado por el francés Bonnivet, que lo confió a una guarnición agramontesa en la que estaban dos hermanos de San Francisco Javier. El año siguiente, tras un fuerte asedio con artillería, y a pesar de la heroica resistencia de sus defensores, fue recobrado por el virrey conde deMiranda. Poco después, se ordenó su destrucción y en 1636 se erigió en el mismo lugar un pequeño fuerte abaluartado. A partir del año 2006 se han realizado excavaciones que han sacado a la luz la planta de la fortaleza medieval y también del fuerte renacentista del siglo XVII, aparte de diversos restos arqueológicos.

Siguiendo el recorrido por la zona de los Pirineos, el visitante se encuentra con la casa-torre de Jaureguía de Donamaría – en euskera, el palacio. Esta fortificación responde al modelo de torre de linaje de los siglos XIV y XV. Es de planta rectangular, con muros de sillería en sus dos plantas inferiores, sobre las que se levanta una estructura de madera de tradición medieval –el llamado cadalso- que se cubre con tejado a cuatro aguas. La puerta es de arco apuntado, y en los muros se conserva alguna saetera. En los años 2000-2001 fue restaurada y desde 2007 cuenta con un servicio de visitas guiadas.

En Irurita, el visitante se encuentra el Palacio Jauregia, también conocido como Jauregizuria. Se trata de uno de los numerosos palacios "Cabo de armería" construidos en el reino de Navarra entre finales del S. XIV y primeros del S. XV y ampliado en el S. XVIII con la construcción de un pequeño palacio barroco. Está edificado íntegramente en piedra y conserva varias ventanas originales. En su interior se puede apreciar uno de los laterales de la torre, que quedó escondido en parte al construir el edificio contiguo. Hoy en día está abierto a las visitas.


Itinerario II: Pamplona y Comarca

La ciudad de Pamplona destaca por su recinto amurallado y el Centro de Interpretación de las Fortificaciones, situado en el Fortín de San Bartolomé, un espacio que en el siglo XVIII fue militar. Este centro se aloja en las cinco casernas o bóvedas a prueba de bombas del fortín y permite revivir la intensa historia de las murallas de la capital y su evolución.En el centro se conjugan fotografías, dibujos y textos con proyecciones audiovisuales y casi 40 interactivos activados por sensores de proximidad que explican cómo fueron cambiando las fortificaciones de la ciudad desde el siglo XIII hasta hoy en día. Todos los paneles contienen información en cuatro idiomas que se complementa por medio de audiovisuales que la amplían y explican. Todo el centro ha sido restaurado bajo los parámetros de plena accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas y su aforo es de 80 personas.

En la comarca de Pamplona, Tiebas conserva parte del castillo construido por Teobaldo II de Champaña (1253-1270) que fue residencia real, archivo de la cancillería y prisión. Fue incendiado por los castellanos en la guerra de 1378 y reparado por Juan de Beaumont, a quien se lo cedió Juan II en 1445. En 1494, fue tomado por el rey Juan de Labrit y en 1521 salieron de aquí parte de las huestes del francés Asparrós para ser derrotadas en la batalla de Noain. En 1564 pasó a la casa de Alba. Todavía en la Guerra de la Independencia, se instaló una guarnición francesa. Es de planta rectangular con patio de armas central, a cuyos lados se situaban las dos alas residenciales. Los muros, reforzados por contrafuertes, remataban en garitones con chapiteles emplomados. Se mantiene en pie buena parte de su estructura, bastante arruinada, un tramo de escalera, varios arranques de bóvedas con nervadura gótica y una cámara subterránea de piedra. En 1997 una excavación sacó a la luz algunos hallazgos arqueológicos interesantes.


Itinerario III: Zona Media

El recinto fortificado del Cerco de Artajona conserva nueve torres y dos portales: el de Remagua y el de San Miguel. Fue construido por los canónigos de Saint Sernin de Toulouse entre los años 1085 y 1109 y reedificado por Carlos II hacia 1380. Contaba con un donjón de planta circular, cuyos restos han aparecido en una reciente excavación. En las guerras del siglo XV, Artajona se unió al bando agramontés y en 1498 el rey Juan de Labrit la declaró villa realenga por el valor con que resistió el asedio del conde de Lerín. En el siglo XVI consta que los vecinos se llevaban piedra de la muralla. La iglesia-fortaleza de San Saturnino, reconstruida hacia 1300 con su alta torre, era atalaya y principal punto defensivo. Hacia 1960 una restauración restituyó a las torres el antiguo almenado.

En la época medieval, Estella estaba defendida por un castillo con tres fuertes llamados Belmerchet, Zalatambor y la Atalaya, las iglesias-fortaleza de San Pedro de la Rúa y San Miguel- y un recinto defensivo del que quedan algunos restos.El castillo no se demolió a raíz de la conquista de Navarra y mantuvo una guarnición castellana hasta 1572, en que el virrey lo mandó volar con cargas de pólvora, lo que supuso la ruina de la mitad del claustro románico de la iglesia de San Pedro. Desde el año 2000 varias excavaciones realizadas en la peña conocida como la Cruz de los Castillos, han permitido recuperar buena parte de la planta de la fortaleza.De los antiguos portales del cerco amurallado sólo queda la Puerta de San Nicolás o de Castilla, restaurada en1991. Hasta 1910 se conservó la llamada de la Gallarda, cerca de San Pedro de Lizarra.

El Castillo de Javier, que fue de Aragón, pasó en 1223 a poder de Sancho el Fuerte y en 1236 Teobaldo I lo cedió a Adán de Sada, a cuyo linaje quedaría vinculado. En una de sus salas nació en 1506 San Francisco Javier, Patrono de Navarra. En los siglos XIII y XIV a la primitiva torre se le añadió el polígono delantero con las estancias señoriales, el patio de armas, el polígono zaguero con las dependencias de servicio y en el siglo XV la torre de Undués. En el otro extremo, la torre del Cristo alberga en su interior la capilla con sus pinturas de la danza de la muerte y el Cristo gótico que sudaba sangre mientras el santo agonizaba en Oriente. En 1516 el castillo fue parcialmente demolido por orden del cardenal Cisneros y en 1892, la duquesa de Villahermosa inició su restauración e hizo edificar la actual basílica neogótica. En 1952 una nueva restauración recuperó la torre del homenaje y poco después una excavación sacó a la luz la muralla exterior, con su foso y dos puertas, hoy con su puente levadizo. En 2006, a raíz del quinto centenario del santo, se llevaron a cabo nuevas e importantes obras de rehabilitación.

En el siglo IX el Castillo de Monjardín fue fortaleza musulmana de los Banu Qasi, que reconquistó el rey Sancho Garcés hacia el 908. Un siglo después, Sancho el Mayor lo donó al obispo de Pamplona y durante el siglo XIII, los Teobaldos reclamaron su propiedad, hasta que en 1319 volvió a la Corona. En 1366, Carlos II lo mandó reparar y en la guerra con Castilla de 1430 se instalaron dos bombardas. Cuando la conquista de Navarra pasó al conde de Lerín y en 1564 a la casa de Alba. Fue reutilizado en las guerras carlistas. Presenta una planta irregular, con un torreón en la punta y recios muros de sillería, asentados sobre la peña. En el interior se conserva la capilla de la Santa Cruz, en la que estuvo enterrado Sancho Garcés y un aljibe abovedado de gran capacidad. En los últimos años se han realizado obras de consolidación de los muros y trabajos de excavación arqueológica.

El castillo-palacio de Olite es el monumento más visitado de Navarra. Su planta muestra las distintas etapas en que se construyó. El Palacio Viejo, que alberga el Parador Nacional, es lo más antiguo; en el siglo XIII servía ya de palacio a los monarcas de la Casa de Champaña.

Pero la parte más significativa del conjunto data del reinado de Carlos III el Noble. En 1401, el rey inició la construcción del núcleo central en torno a la torre del homenaje, en la que se trabajaba en 1402. Un año después se estaba edificando la del Aljibe, el Mirador del Rey y la Galería de la Reina con sus bellas arquerías góticas. Los garitones que dan a la plaza se hicieron hacia 1410 y la torre de las Tres Coronas se concluyó en 1412. Un año después se terminó la torre Sobre el Portal, que da paso al Jardín de los Cenadores, en el que se alzan las torres de los Cuatro Vientos, con sus miradores góticos, y de las Atalayas con la torrecilla del Vigía, que se terminaron en 1415. Las salas estaban decoradas con yeserías de estilo mudéjar de las que apenas quedan restos y los reyes tenían para su recreo leonera, pajarera y animales exóticos. Después de 1512, el palacio dejó de ser residencia real y se inició su decadencia. En 1718 Felipe V quiso venderlo, sin encontrar comprador, y en 1813 Espoz y Mina lo mandó destruir para que no lo ocupasen los franceses. Hacia 1850 estaba reducido a unas ruinas, de las que a diario se sacaban carretadas de piedra, hasta que se prohibió este abuso en 1888. En 1913 el palacio fue adquirido por la Diputación Foral, en 1925 fue declarado Monumento Nacional y en 1937, siguiendo el proyecto del arquitecto don José Yárnoz, se inició su restauración, que duró más de cuarenta años.

La torre fortificada de Olcoz fue erigida hacia 1300 por el linaje de Olcoz y en el siglo XVI pasó a los Ozta. Fue palacio cabo de armería y su dueño era llamado a las Cortes de Navarra. El paramento de los muros acusa dos épocas distintas. La puerta de acceso, de arco ojival, data del siglo XV y a la altura del primer piso existe otra, de arco de medio punto, que debió de ser la primitiva.

Se ven varias saeteras y en el cuerpo superior, que corresponde a un recrecimiento del siglo XV, ventanas ojivales con tracería. El remate conserva los modillones del antiguo matacán corrido. Actualmente se realizan obras de rehabilitación en el interior, para alojar las dependencias del concejo.

Del recinto amurallado medieval de Sangüesa quedan el portal de la Tajada y algunos restos. Hubo un castillo, llamado el Castellón, en lo alto del cerro, que fue derribado en 1519. Del palacio de los reyes de Navarra, que era de planta rectangular y llegaba hasta la calle Mayor, queda la fachada posterior, flanqueada por dos torres almenadas, que formaban parte del recinto de la villa y se reformaron en 1360 y a finales del siglo XV. Tras la conquista de Navarra el palacio fue cuartel de la guarnición castellana y quedó muy dañado. El ayuntamiento lo compró en 1535 y más tarde, en 1570, demolió una de sus alas para edificar la casa consistorial con su pórtico renacentista. La parte posterior con sus dos torres fue adquirida por la Diputación Foral en 1949 y restaurada posteriormente. En 1965 una excavación recuperó el antiguo foso y el talud de la base del muro.

La iglesia-fortaleza de Ujué existía ya en el siglo X y una crónica árabe dice que era el mejor castillo que tenía el rey de Pamplona García Sánchez, posición avanzada frente a las tierras en poder de los musulmanes, y tras la muerte de Alfonso el Batallador en 1134, frente al reino de Aragón. Hacia 1370, Carlos II hizo reedificar la iglesia con su actual nave gótica. Junto al altar mayor, una arqueta guarda el corazón de aquel rey, fallecido en 1387. Al tiempo de la conquista de Navarra en 1512, el de Ujué fue uno de los primeros castillos que ordenó demoler Fernando el Católico. La iglesia no se tocó y los restos de la fortaleza derribada se conservaron hasta 1623, año en se utilizó la piedra para hacer la nueva sacristía. Del conjunto destacan las dos torres: la mayor o de las campanas es románica, de finales del siglo XII, y en 1375 se le añadió el coronamiento almenado sobre falsos matacanes. La otra, de menor altura, fue erigida en 1375 y su remate almenado es idéntico al de la torre mayor. Alrededor de la nave, existe un paseo de ronda abovedado. La iglesia-fortaleza fue declarada Monumento Nacional en 1936. A partir de esa fecha se han llevado a cabo sucesivas restauraciones, tanto en el interior como en el exterior del santuario. La última de ellas entre los años 2001 y 2011.

La localidad de Viana fue fundada por el rey Sancho el Fuerte, que le dio su fuero en 1219, con el fin de defender la frontera con Castilla. Estuvo rodeada de un recinto con (?) torres, en el que el castillo y las iglesias de San Pedro y Santa María constituían los principales puntos defensivos. Por su posición fronteriza, Viana sufrió asedios en 1275, 1378 y 1460, y obtuvo varios privilegios por el valor con que resistió a los castellanos. El célebre César Borgia fue muerto cerca de aquí en 1507 y enterrado en la iglesia de Santa María. Tras la conquista de Navarra, las murallas fueron compradas por el ayuntamiento en 1570 y se empezó a construir casas adosadas a ellas. El castillo se salvó de la demolición y se mantuvo en pie, aunque muy deteriorado, hasta 1940. En la actualidad se conserva la mutilada torre de San Pedro, con una barbacana reforzada por contrafuertes. Y los portales de la Solana, de Estella, de Santa María y de San Felices, además de los de San Miguel y de la Trinidad, que son posteriores. Los de Estella y de la Solana, reedificados en 1563 y 1583, ostentan escudos con las armas reales españolas de tiempo de la Casa de Austria.


Itinerario IV: La Ribera

El castillo de Cortes fue adquirido por Teobaldo I en 1234 y en 1402 se concertó aquí la boda de la infanta doña Blanca con el príncipe Martín de Sicilia. Carlos III el Noble otorgó el señorío en 1413 a su hijo natural Godofre, conde de Cortes y en 1462 Juan II se lo dio a su bastardo Alonso de Aragón. En 1532 lo compró el mariscal don Pedro de Navarra. El título de marqués de Cortes data de 1539 y después recayó en los duques de Granada de Ega. Hacia 1580 la torre y varias salas amenazaban ruina y hubo que hacer obras que duraron hasta 1614. El castillo fue restaurado a finales del siglo XIX. Está rodeado por una muralla aspillerada con pequeñas torretas de ladrillo; cuenta con patio de armas central y la torre del homenaje conserva el almenado. Es propiedad del ayuntamiento; se puede visitar y hace años se vienen realizando en su interior obras de rehabilitación.

En 1429 los reyes Juan de Aragón y Blanca de Navarra concedieron el señorío de Marcilla a mosén Pierres de Peralta, a quien en 1424 Carlos III el Noble le había donado mil libras para las obras del castillo. En 1513 Fernando el Católico hizo marqués de Falces a don Alonso Carrillo de Peralta y el castillo pasó a ser cabeza del marquesado. Poco después, en 1516, tuvo lugar el episodio de la marquesa Ana de Velasco, que impidió la demolición ordenada por el cardenal Cisneros. Hacia 1800 la armería conservaba una armadura del condestable mosén Pierres, y en una sala se conservaba la espada del Cid Campeador. Los muros del castillo son de ladrillo, con matacanes, sobre una base de piedra en talud. El frente principal tiene tres torres, de las cuáles la central es algo más alta. Hacia 1990 se recuperó el foso con el puente de acceso. Encima de la puerta, de arco ojival, se ven las aberturas para las palancas del puente levadizo. Tan pronto como finalicen las obras de restauración, servirá de sede al ayuntamiento.

Del castillo de Santacara que desde el siglo XIII defendía esta localidad ribera, solamente permanece en pie, arruinada en tres de sus cuatro paramentos, la alta y recia torre mayor, de piedra de sillería, en cuyo remate aún se mantiene alguna almena con albardilla piramidal. En 1447, el Príncipede Viana concedió el señorío de la villa y su castillo a don Juan de Beaumont.En 1512, a raíz de la conquista de Navarra, Fernando el Católico mandó derribar la fortaleza indemnizando a su poseedor con la suma de mil libras.

Rada conserva las ruinas de su recinto amurallado medieval. En 1222, Bartolomé Jiménez de Rada prestó homenaje a Sancho VII el Fuerte como señor del lugar y su castillo, que en 1307 el rey Luis Hutín cedió a Ojer de Mauleón a cambio de sus posesiones en el Bearne. Carlos III el Noble concedió el señorío en 1389 a Martín de Aibar, pero los Mauleón lograron anular la donación. Más tarde la villa se unió al bando beamontés, por lo que en 1455 fue incendiada por Martín de Peralta. El lugar, en el que se han hecho excavaciones, se puede visitar. Se conserva un lienzo de muralla con dos torres de planta cuadrada, y en la cota más elevada, los restos de un torreón de planta circular, el donjón del antiguo castillo. Se puede ver también la pequeña iglesia románica de San Nicolás, lo único que se salvó de la destrucción en 1455.

La torre Monreal es un edificio defensivo erigido en el siglo XIII sobre una atalaya al suroeste de Tudela con el fin de vigilar el territorio, aunque su aspecto actual responde a posteriores reconstrucciones. Se trata de un edificio hexagonal de ladrillo en el que se integra la única evidencia de la época medieval, el aljibe, un depósito subterráneo destinado a guardar agua potable procedente de la lluvia. La última reforma acometida lo ha convertido en la primera cámara oscura de Navarra y en un centro de interpretación con paneles explicativos sobre las culturas que han convivido en la capital ribera: la judía, la musulmana y la cristiana. Así, un dispositivo que gira 360 grados capta la imagen de la zona que rodea a la Torre Monreal en tiempo real y ésta es proyectada en el interior de la cámara oscura. Además, en cada sesión, que dura veinte minutos aproximadamente, se revelan secretos sobre la historia,evolución y curiosidades de Tudela.


Otros lugares de interés

Navarra también posee otras fortificaciones que merecen ser visitadas:

Entre ellas destaca en la zona norte la casa-torre de Zabaleta, que perteneció al linaje de ese apellido y que a mediados del siglo XV, andaba en luchas con el de Alzate. Por esos años, los guipuzcoanos entraron en Lesaca, la destruyeron y se llevaron prisionero a Ochoa López de Zabaleta, que se había distinguido en su defensa. En premio a sus servicios, en 1444 Juan II le dio el dinero para reedificar su casa, que resultó incendiada. La torre fue palacio cabo de armería y su dueño era convocado a las Cortes de Navarra. Prototipo de torre de linaje del siglo XV, es de planta rectangular con muros de sillería en los que se abre alguna ventana ojival con parteluz y un balcón. A la altura del primer piso, una gran ventana de arco apuntado debió de ser la primitiva puerta.Se conserva el coronamiento original de matacanes.

En la Comarca de Pamplona también destaca el palacio fortificado de Arazuri, que perteneció a don Lancelot de Navarra, administrador apostólico del obispado. Pasó luego al tesorero Juan de Monreal y a partir de 1486 a los Beaumont. En 1512 se alojó el duque de Alba, cuando vino a conquistar el reino. Mediado el siglo XVI Francés de Beaumont realizó importantes obras. Es de planta cuadrangular, con patio de armas central y torres en los ángulos; la mayor, aunque rehecha en parte hacia 1550, conserva parte del coronamiento de matacanes. El muro del ala residencial cuenta con un matacán corrido. Fue declarado Monumento Nacional en 1966.

En la Zona Media también destaca el castillo de Peña, que existía ya en el siglo XI, como defensa contra los musulmanes. En 1134, pasó a Aragón, pero volvió a Navarra en 1209. En 1434 Juan II dio el señorío del lugar a Beltrán de Ezpeleta, vizconde de Valderro. Fernando el Católico, nada más conquistar el reino ordenó demoler el castillo en 1512. En la parte inferior del recinto, se mantiene todavía una torre y parte de la muralla que defendía el pueblo, así como la iglesia, junto a la que se abre la puerta que da acceso allugar. Subiendo por la peña, se pueden ver algunos restos del muro del castillo,con una pequeña torre cilíndrica casi colgada del escarpe y en la cota más alta, los restos de la torre mayor, de piedra y argamasa.

Por último, en la Ribera de Navarra cabe señalar el castillo de Ablitas, de posible origen musulmán, que fue reconquistado por Alfonso I el Batallador hacia 1119 y tras la separación de Navarra y Aragón en 1134, quedó para Navarra. Desde 1349 aparece vinculado a los Enríquez de Lacarra, linaje que en las guerras civiles del siglo XV se declaró por el bando agramontés. Tras la conquista de Navarra por Fernando el Católico en 1512, el castillo se salvó de la demolición. Hoy subsiste, desmochada, la torre mayor cilíndrica y se conservan distintas dependencias excavadas en la peña, unidas por galerías subterráneas.

Mapa de situación de las edificaciones


Ver NAVARRA - 2012 en un mapa más grande.

Fotografias - Paisajes de Navarra